Consejos para usar una bota ortopédica para caminar



Una lesión en el pie siempre es un fastidio, no sólo por el dolor, sino también porque hay que descubrir una nueva forma de caminar durante unas semanas. Una bota para caminar, aunque es incómoda y aparatosa, ofrece una sensación de libertad respecto a las muletas. La bota se sujeta a la pierna lesionada y la inmoviliza para permitir su correcta curación.

Según la gravedad de la lesión, es posible que tengas que llevar una muleta. Sea cual sea el caso, aquí tienes algunos consejos para llevar una bota de caminar. Pero primero, ¿por qué usar una bota para caminar?

La importancia de una bota para caminar

La bota ortopédica cuentan con un refuerzo forrado de espuma y una suela exterior rígida. Sirven para sujetar el pie, el tobillo y la parte inferior de la pierna en caso de lesión. Una bota para caminar ayuda a la recuperación reduciendo el movimiento y controlando la alineación. Las afecciones más comunes que requieren el uso de una bota para caminar son la reparación o lesión del tendón de Aquiles, las fracturas y las lesiones en el pie o la pierna.

Funciona como una escayola de plástico y ofrece la ventaja añadida de que se puede quitar cuando se limpia la piel del pie o del tobillo. Además, con una bota para caminar se consigue más estabilidad y movilidad que con una escayola tradicional.

Cómo ponerse una bota para caminar correctamente

Aprender a ponerse una bota ortopédica para caminar es el primer paso para lograr la comodidad durante una lesión. Para empezar, suba suavemente un calcetín por la pierna lesionada. Apriete el calcetín e introduzca los dedos del pie en la parte adecuada del calcetín. Esto reduce las molestias. En caso de una lesión en el tobillo o en el pie, es posible que tengas que vendar el pie.

Separe las correas de velcro de la bota y sujételas para abrir la bota completamente. La mayoría de las botas para caminar vienen con 2-5 correas de velcro, dependiendo de la estabilidad del tobillo y de la naturaleza de la lesión. Coloque la bota detrás de la pierna lesionada y asegúrese de sentarse durante este proceso.

Deslice el pie y el tobillo dentro de la bota. Este proceso debería realizarse sin problemas con las correas de velcro completamente retiradas. Ni siquiera tendrá que doblar el tobillo.

Suelte las correas de velcro y pase la más cercana a los dedos del pie por el centro de la barra de enhebrado de plástico del otro lado de la bota. Tira de la correa por encima de la barra y hacia el otro lado, asegurándote de que la correa esté lo suficientemente apretada para restringir el movimiento y permitir la circulación.

Enrosca y aprieta el resto de las correas de velcro, empezando por la parte inferior. Una vez hecho esto, puedes empezar a practicar cómo caminar con una bota ortopédica. Una muleta o un bastón pueden proporcionar apoyo adicional y reducir el dolor durante los primeros días.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *